1.-
Promover la igualdad entre las personas porque ante los ojos de Dios todos
somos iguales y si actuamos con humildad nos ayuda a crecer como personas
2.-
Regalar nuestra confianza al grupo y aceptar la confianza de los demás, creando
un clima de afecto, respeto, libertad y tolerancia.
3.-
Lo más importante es la participación de todos, es decir, que cada quien diga
sus opiniones sobre el tema con un lenguaje sencillo.
4.-
Todos respetaremos y escucharemos con atención a quien habla.
5.-
Intervenciones breves y directas (como suele decirse, al grano)
6.-
El matrimonio promotor debe vigilar que no haya desviaciones del tema,
monólogos, ni discusiones repetitivas.
7.-
La verdad se construye entre todos. Nadie impone su criterio, ni siquiera el
matrimonio promotor. El dialogo debe ser abierto y critico.
8.-
Pensar diferente o tener un punto de vista distinto no debe romper el afecto y
la unidad.
9.-
Por respeto a todos debemos guardar absoluta discreción de lo que se hable y se
escuche en el equipo (sigilo).
10.-
De presentarse algún conflicto como ofensas y actitudes negativas, debemos
frenarlo de inmediato y practicar el
perdón cristiano y valorarlo con experiencia y aprendizaje en el equipo.












